Consejos prácticos para la redacción de textos en la secundaria
Consejos prácticos para la redacción de
textos en la secundaria
Texto
dirigido a mis alumnos
Hace un tiempo platicamos
acerca de cómo elaborar un resumen y entonces aprendiste cómo identificar las
ideas principales y cómo diferenciarlas de las ideas secundarias; ojalá lo
recuerdes, si no es así, te recomiendo que repases esas notas porque, como
estudiante, mucho de lo que escribes es a partir de investigaciones.
Una vez que sabes cómo
comprender lo que lees y cómo obtener ideas de lo que lees, viene el análisis
de lo que puedes aprender de lo investigado para entender la importancia y el
impacto que ese conocimiento tendrá en tu vida diaria, conforme hayas hecho tus
notas al investigar, empieza a pensar en cómo harás para explicar de forma
escrita lo que ahora sabes. Es importante que planees bien: define tu
propósito, el tipo de texto que redactarás, quién va a leer tu texto, qué
quieres plasmar y analiza qué te falta conocer del tema acerca del cual
escribirás. Hay que entender que los párrafos son los
ladrillos con que se construye un texto; si no construimos con materiales
sólidos, nuestro texto se vendrá abajo. El objetivo de este texto es que te
sirva como guía para esos momentos en que debes escribir algún ensayo, resumen
u opinión personal. Lo haremos a través de preguntas que pudieras plantearte
durante el ejercicio de escribir y con respuestas prácticas. ¡Empezamos!
¿Cómo se ordena la
información?
Siempre se empieza por lo más
importante. La información más importante va al principio de un texto, al
principio de un capítulo, al principio de un apartado y a l principio de un
párrafo.
¿Cuándo hay que cambiar de
párrafo?
Será acorde al contenido. Los
párrafos deben contener unidad de contenido. Los párrafos deben contener una
idea. Si en tu párrafo hay más de una idea, es necesario que lo dividas en dos
o más párrafos a modo de que cada uno contenga una sola idea.
Truco: pon título a cada
párrafo; si es posible identificar el contenido del párrafo a través de un
pequeño título o palabras breves, lo vas haciendo bien.
¿Cómo se marca la división
entre párrafos?
El
final siempre se marca con un punto y aparte, entonces nos vamos al siguiente
renglón. Hay dos opciones para iniciar el párrafo: usando sangría o bien,
dejando un renglón en blanco entre párrafo y párrafo. No es válido usar las dos
opciones en un mismo párrafo ni en un mismo texto; se debe respetar a lo largo
del texto la opción elegida. Para trabajos de investigación, escolares, se
recomienda el uso de sangría.
¿Qué extensión deben tener los
párrafos?
Esto será de acuerdo al
contenido, todo dependerá de la idea a desarrollar. Son deseables los párrafos
de una extensión intermedia, ni muy largos ni muy cortos: 10, 12 y hasta 15
líneas es algo razonable.
Hay que huir de los textos muy
largos y de los muy cortos.
Los párrafos largos fatigan al
lector y es probable que abandone el texto. Al concluir un párrafo llegamos a
un descanso mental. Si no hubiera esos descansillos nos agotaríamos y
tardaríamos en llegar y lo haríamos en malas condiciones. Nunca. Nunca. Nunca
debes tener un párrafo que ocupe una página completa. Si, por el contrario,
redactas párrafos de dos, tres o cuatro líneas es que no estás desarrollando
las ideas, o es que estás poniendo en párrafos separados contenidos que
corresponden a uno solo. Esto también resulta fatigoso, ya que se obliga al
lector a dar saltitos continuos.
Es válido incluir
ocasionalmente párrafos cortos o un poco más largos, esto evita lo monotonía y
ayuda a la lectura. A veces, solo a veces, está bien incluir párrafos de un
renglón para remarcar una idea y llamar la atención del lector hacia ese punto.
Más tips:
·
Sé breve, pero evita el estilo telegráfico.
·
Usa sinónimos y antónimos.
·
Sé sencillo, sin rimbombancia. Usa palabras de
uso común, sin caer en lo vulgar. Si no sabes lo que significa, no lo digas.
Cuando se escribe con sencillez y naturalidad, es muy difícil equivocarse.
·
Sé claro. Si no se entiende, no sirve. La
claridad se consigue con el orden. No amontones ideas. Ve de lo más importante
a lo menos significativo.
Ejemplos:
Es un líder que, incluso en los momentos
más críticos, cuando todos le abandonaban, supo, por encima de todo, creer en
sus ideales.
Es un líder que supo creer en sus ideales
por encima de todo. Lo hizo incluso en los momentos más críticos, cuando todos
le abandonaban.
Vamos a comer, niños.
Vamos a comer niños.
·
Sé
preciso. Debes tener claro, primero, lo que quieres decir.
1. En
cada oración incluye una idea y solamente una idea; apóyate en los conectores.
La primera ministra afirmó que no
renunciaría, como le pedían muchos miembros del partido.
Muchos miembros del partido pidieron a la
primera ministra que renunciara, sin embargo, ella afirmó que no lo hará.
2. Que
todas las palabras signifiquen lo que crees que significan. Busca el
significado de todas las palabras que te hagan dudar y confirma aquellas que
son clave en tu texto, ya que ahí es donde suelen esconderse los errores.
Haz que en tu texto los cuervos graznen.
No te conformes con que griten o chillen.
·
Revisa. Revisa. Revisa. No des por terminado un
texto sin releerlo antes. Recuerda que cuatro ojos ven más que dos, por lo que
es buena idea solicitar la opinión de otra persona; entre más criterio tenga
esa persona, más valdrá esa opinión.
Puedes apoyarte con estas otras ideas, revisa el siguiente video:
Deseo que estas ideas te sirvan para mejorar en la redacción de tus textos; aún hay otras cosas por analizar, pero vamos empezando con lo básico y ya después le ponemos nombre a todo esto.
¡Ánimo, el éxito está en la práctica!